Las primeras noticias escritas sobre fórmulas de elaboración contienen criptogramas que hacen imposible usarlos como recetarios, lo cual confirma esa voluntad de mantener a buen recaudo los secretos de su fabricación. A esta industria se le atribuía un sentido misterioso, y se ponía en funcionamiento a partir de una serie de rituales que creaban las condiciones necesarias para escoger un lugar adecuado donde construir o cuando encender el horno.
Actualmente, no es difícil determinar con exactitud el momento del nacimiento del material, aunque desde la Antigüedad, y gracias a la necesidad de crear una explicación lógica a su origen, surgieron diferentes leyendas que narran su invención. La más conocida es la escrita por el geógrafo romano Plinio el Viejo (23-79d.C.) , narrada en su Historia Natural, donde sitúa este hecho en las costas del Mediterráneo Oriental, cerca de la desembocadura del río Belo. Plinio escribe : ¨Se cuenta que unos mercaderes de nitro, habiendo anclado su nave, preparaban la comida dispersos por el litoral, y como no encontraban ninguna piedra para sostener elevadas sus marmitas, usaron terrones de nitro de su carga. Encendidos éstos con la arena extendida del litoral, observaron que fluían riachuelos de un líquido desconocido : éste fue el origen del vidrio.